En nuestro lenguaje, aquí en la Mota decimos Función, la FUNCIÓN DE MANJAVACAS, el día mayor de las fiestas religiosas o cultos en honor de Nuestra Excelsa Patrona la Santísima Virgen de Manjavacas. Dejamos a los lexicólogos qué diferencia existe entre Función y Fiesta.
Lo cierto es, que el segundo domingo de agosto hay un ambiente de Patrona, se masca, es la explosión jubilosa de un pueblo que honra a su Virgen y que al mismo tiempo es sujeto activo y receptor, compartiendo un paisanaje de amor a su Virgen.
Dos secuencias tiene este día solemne:
1ª Secuencia. Por la mañana:
- Participar de las Misas que se celebran en torno a la Imagen de la virgen en la Parroquia, con gran afluencia de comuniones desde primeras horas de la mañana.
- Asistir tomando parte en la Procesión Solemne por el itinerario de costumbre: Calle de la Iglesia, calle Desafío, Plaza Mayor, Calle Mayor Baja, Pozo de la Aldea, Calle Manjavacas, Calle la Iglesia, terminando con la Misa Concelebrada de la FUNCIÓN, con Homilía en alabanza de la Madre, Virgen de Manjavacas.
2ª Secuencia. Por la tarde:
- El Ofrecimiento a la Virgen en el atrio de la Parroquia, teniendo de fondo unas melodías musicales religiosas, interpretadas por la Banda de Música que actúa en los días de las Fiestas. Mientras el pueblo de la Mota deposita su óbolo, su ofrenda, su limosna a los pies de la Señora.
Entrar a ofrecer son las palabras que se cruzan, en esta tarde, entre los saludos, de los que han venido a ver a la Virgen.
Son las familias juntas, unidas, compactas que con sus hijos ofrecen a la Virgen.
Dentro de este marco, es cosa muy original las rifas en esta tarde, del día de la FUNCIÓN, en el atrio de la Parroquia donde acuden familias a ofrecer objetos a la Virgen: desde una maceta, hasta una ristra de ajos, desde una caja de puros hasta una sandía, desde un cuadro de pintura hasta un recuerdo traído de lejos. Todo lo que se ofrece se almoneda o se rifa, quedándose con el objeto el mayor postor. Voces corren por todo el atrio ¿quién da más? a la una, a las dos.... y a las tres. Objeto adjudicado. A veces hay pugilato y la cosa se pone muy animada, subiendo a cifras exorbitantes algunos objetos.
Y así cuatro horas de Ofrecimiento, en singular, lo decimos los moteños, para terminar este día solemne con ver "pasar" a la Virgen la Iglesia, cuando la noche, prolonga la voz de una promesa y no interrumpe la historia de un pacto:
La Mota y la Virgen de Manjavacas, que se dan cita a través de los tiempos en este domingo segundo de agosto todos los años.
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